Kanji de neón en el barrio de Shibuya.

    El sol salió sin avisar como cada mañana en Kamata. Bajamos a desayunar al “Vie France”. Una franquicia de cafecito y muchos dulces al estilo gabacho.

 

    Hicimos una pequeña parada en Akihabara para comprar algunos objetos a los que habíamos echado el ojo para regalar a nuestros familiares y amigos. K y yo decidimos separarnos para que cada uno vagase a sus anchas por el barrio de la electrónica en busca de las mejores ofertas y las cosas más freak.

 

    Yo salí del edificio de Sofmap con una nueva funda protectora para el iphone (versión americana) y otro protector de pantalla además de un disco externo de la marca LACIE de 500 Gb (menos de 70 €). Kasia consiguió regalos para todos por menos de 30 €: un juego de té, un abanico, unos colgantes…

 

    Después de visitar unas cuantas tiendas más juntos, entre ellas una muy freaky con artículos de todas clases (abundan mucho en Japón) regresamos al hotel para liberarnos de las bolsas que portábamos.

 

    Aprovechamos para comer algo en uno de los bares que abundan en la zona. Esta vez comimos unos menús japoneses de lo más variopinto: arroz, ternera con jengibre y arroz, un pollo con una salsa difícil de identificar, ensaladas y sopa… este sitio tenía la peculiaridad de que elegías tu comida en una máquina expendedora, le entregabas el ticket al camarero y luego te la servían.

A mí no me agradó demasiado aquel lugar, pero ya se sabe… allá donde fueres haz lo que vieres… Hicimos una pequeña siesta y pillamos un metro hasta Shibuya.

    Shibuya se encuentra en la línea circular de tren Yamanote en el oeste de Tokio, un poco al sur de Shinjuku. El distrito tiene una población de 208.371 habitantes y una densidad de 13.540 personas por km². Principalmente un distrito muy comercial y de entretenimiento.

 

    Aquí se encuentran varios centros comerciales de moda; el más famoso de ellos es el llamado “Shibuya 109″ (ichimarukyū). Este centro comercial es muy popular entre los jóvenes, especialmente los adolescentes, y es famoso por ser el origen de la subcultura kogal. Impresionante ese montón de féminas en busca de los últimos trapitos de moda. Aquello era un paraíso de mujeres orientales y tengo que decir que éramos muy pocos los varones que allí nos hallábamos.

 

    El panorama de la moda se extiende al norte hacia Harajuku y Shibuya cada vez más marca los patrones de la moda de toda Asia.

 

    Shibuya también es famoso por el cruce que hay delante de la estación, el llamado Scramble Kousaten, del que se dice que es el más abarrotado del mundo y utiliza un stop en las cuatro direcciones para permitir a los peatones inundar todo el cruce. En los edificios que se encuentran en frente del cruce están situadas tres grandes pantallas de televisión. La plaza que hay en frente de la estación se conoce como Plaza Hachikō, en honor a un perro fiel que esperó en esta plaza a su amo durante años tras la muerte de éste y que es conmemorado con una estatua en la plaza; dicha estatua es el punto de espera más popular de Tokio cuando dos personas tienen una cita.

    Al norte de la estación de Shibuya se encuentra el Dōgenzaka, que ofrece entretenimiento a un público más maduro, con muchos clubes nocturnos y love hotels.

 

    Las estaciones principales de tren son la propia Estación de Shibuya la Estación Yoyogi, la Estación de Harajuku y la Estación Ebisu.

 

    Desde el edificio Bancamura pudimos contemplar unas impresionantes vistas desde unos de esos ascensores de cristal.

Tomamos un cafecito en un sitio muy chic en una segunda planta con vistas al Shibuya 109 y después de un paseíto por la Shibuya alta cenamos en un exclusivo restaurante en una 6ª planta, acomodados en una preciosa estancia semicircular. Una deliciosa cena de corte japonés, una de las mejores de aquellos días.

 

    Cabe decir que en Tokio es muy usual encontrar restaurantes en inmuebles que no sean la planta baja. En nuestra estancia allí cenamos en diferentes restaurantes ubicados en las zonas altas de los edificios, lo cual implica presentarse en pleno comedor saliendo por la puerta del ascensor.

 

Antes de regresar a casa cruzamos la estación de Shibuya para contemplar la vistas que allí se esconden llenas de neones y coches, subways y trenes corriendo hacia todas partes.

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