Nuestro último día en Tokio se resume en las vistas a un par de importantes museos de la ciudad.
Antes de nada desayuno el los bajos del edificio Shin-Marunouchi muy próximo a Tokyo Station donde comenzó la jornada.
Primero el MOMAT, el The National Museum of Modern Art Tokyo.
Ni las piezas de la colección permanente, ni las temporales nos gustaron demasiado a excepción de un par de trabajos de Julien Opie que yo ya había visto en otra parte.
Después la Art Craft Gallery Tokyo, perteneciente también al MOMAT, tampoco nos sorprendió demasiado a excepción de una pequeña colección de artísticas joyas en metales preciosos.
Al término de un picnic a base de ensaladas, pescado y pollo que recopilamos también en la zona comercial del edificio Shin-Marunouchi , emprendimos una fugaz ruta en un autobús turístico por el centro neurálgico de Tokio.
Hicimos un breve recorrido por las zonas más importantes de la ciudad en las cuales ya habíamos estado. pero esta vez íbamos pertrechados con unas estupendas audioguías que nos iban relatando los secretos más interesantes de la urbe.
Los puntos más importantes fueron el Palacio Imperial, el barrio de Ginza y el Parque Chiyoda.
Después del tour en el Sky Bus fuimos al mercadillo de AMEYOKO para ultimar las compras, aunque todavía nos quedaría una parada en el centro comercial de Kamata Station para aprovisionarnos de unas botellas de Sake y unos cuantos dulces para nuestros familiares y amigos.
Nuestra última cena en Tokio transcurrió en un tranquilo restaurante al lado de Kamata Station en la séptima planta de un edificio. Pedimos un montón de platos diferentes. Esta vez los pedidos se hacían a través de un ordenador que se encontraba en la mesa. Este invento está muy bien porque puedes ir consultando lo que te vas gastando sin lugar a equívocos. Total que nos pegamos un gran cenorrio a base de: pesacado, ensalada, arroz, pimiento relleno, gambas, tapa de maíz con calamar, ramen… Todo muy rico y económico, como siempre.
De ahí a nuestro querido SUNLINE a descansar. Al día siguiente nos esperaba un largo viaje de 14 horas con escala en Roma.
Concluyendo… fue una gran elección viajar a Japón. Lástima de unos cuantos días más para visitar otros puntos del país.
HABRÁ QUE VOLVER ALGÚN DÍA…
SAYONARA JAPÓN!!! ≈
