
Parque Ueno en Tokio.
Salió el sol en nuestro tercer día en Tokio y nuestros estómagos comenzaban a recuperarse. Bajé al bar a por un par de desayunos típicos de Japón: pescado ahumado, tofu, arroz blanco, sopa de algas, te verde y otras cosas que no fui capaz de identificar.
Tocaba visitar el mítico Parque Ueno, todo un mundo si deseas conocer los ritos religiosos de los japonés. En Japón se practican un montón de religiones, pero las dos mayoritarias son el Sintoísmo y el Budismo, En el Parque Ueno de Tokio se pueden encontrar buena parte de los símbolos que influyen en estas dos religiones.
El Parque Ueno es un espacioso parque público localizado en Ueno en el barrio Taitō-ku de Tokio. Se encuentra en el lugar donde antes estaba el Kan’eiji, un templo asociado de forma cercana con el Shogunato Tokugawa, quienes construyeron el templo para vigilar el Castillo Edo al noreste. El templo fue destruido durante la Guerra Boshin.
El Parque Ueno está rodeado de figuras prominentes de la ficción japonesa, incluyendo a Gan por Mori Ogai.
EL MANJI
Manji es lo que los occidentales reconocemos como la esvástica nazi. Se ve que este símbolo que en la cultura budista representa el universo a través de la unión entre cielo y tierra, oscuridad y luz en continuo movimiento y eterna armonía sedujo a Hitler a la hora de representar su ideología.
En cambio en la cultura budista estos símbolos se colocaban cerca de los templos para atraer la buena suerte y repeler los malos espíritus. Es un símbolo de vida asociado a la imagen de Buda. En los mapas japoneses suele haber manjis para indicar la posición de templos budistas.
Existen dos tipos de manjis. El amote manji que representa la paz, la armonía y el amor y el ura manji que representa el la fuerza y la inteligencia. Fue este el elegido por los nazis como emblema pasando a ser asociado hoy en día como símbolo de odio y racismo.
Después de visitar el templo dimos un romántico paseo por el lago de Ueno en una barquita de pedales. Se puede escoger entre una barca de remos tradicional, una de pedales cubierta o si te va el tema hortera, puedes escoger un cisne de color rosa. Nosotros escogimos la segunda opción ya que ninguno de los dos somos buenos remeros. Esto nos costó el módico precio de 600¥ (menos de 4€).
Dimos por finalizada la excursión al parque Ueno sin pasar por los museos que allí se encuentran: El Museo Nacional de Tokio, edificio Honkan, el Museo de arte Occidental o el Museo de Arte Metropolitano de Tokio.
No es que no nos gusten los museos, todo lo contrario, sólo que preferimos los de arte contemporáneo, fotografía o arte digital. Optamos por seguir explorando los barrios y calles de Tokio y dejar el arte para el final del viaje si sobraba algo de tiempo. Aunque algo me hacía prever que no tendríamos tiempo para todo.
Nos dirigimos hacia AMEYOKO, una zona famosa por sus tiendas tradicionales y un típico mercado de especias, pescado, carne, verduras, tiendas de ropa de segunda mano y cosas a buen precio en general. De camino nos detuvimos en otra gran tienda de electrónica de 5 o 6 pisos y salí de allí con otra tarjeta de memoria SD de 2Gb de la marca SanDisk para mi nueva Nikon Coolpix Vr. (3000 Y). Al salir de la tienda nos encontramos con uno de esos salones de juego llamados PACHINKO que están por toda la ciudad ye inducidos por la curiosidad entramos a ver de que iba este rollo. Al entrar nos quedamos flipados con la cantidad de gente que había allí dentro dale que te pego. Estaban ante unas extrañas pantallas por las que desfilaban animalitos y luces a todo color y unas pequeñas bolas de acero caían a toda velocidad. El sonido en uno de estos salones pachinko es ensordecedor. Debe ser alguna técnica para estimular a los jugadores. Aunque no nos vamos a engañar esto del pachinko no dejan de ser unas máquinas tragaperras al estilo japo.
Vaya con el Pachinko!
Ya por fin en Ameyoko pudimos contemplar el variado y colorido despliegue de género que allí con el que allí se comercia. Nos llamaron la atención sobretodo unos snacks basados en minúsculos pescaditos y mariscos tipo gambas o camarones que vendían en grandes paquetes. El surtido de pescado y marisco fresco también era impresionante y no tenía nada que envidiar a la lonja de Ribeira, Pescados como los que puedes encontrar en cualquier parte de España, algunos baratos como caballas, jureles o chicaharros y otros más caros como merluza, pez espada, pez aguja, atún o salmón. Impresionantes pulpos color fuxia… y muchos derivados de los moluscos bivalvos.
El apetito no tardó en hacer aparición después de semejante recital de productos frescos. Nos metimos en uno de esos chiringuitos cutres que se estilan en la zona. Viene ase lo que en un mercado español de este tipo sería una caseta donde hacen pescadito frito o una pulpería ambulante si lo comparamos con Galicia. El muchacho que nos atendió era muy simpático… nos recibió al grito de “IRASHAIMASEEEEEEEE!!” yo le respondí algo como – “A ver chato que tés por ahí pa comer?¿_ mientras le daba un golpe en la espalda. No entendíamos ni papa ni el uno ni el otro, pero el buen rollismo se dejaba notar. Le indiqué a través de las fotografías del menú lo que queríamos tomar. resultó ser otro plato típico japonés. Algo a lo que llaman DON arroz con vegetales salsa de soja y pescado. El de K era de salmón ahumado el mío juraría que era de xoubas (sardinillas o parrochas: en castellano). Para beber una cerveza grande para mi (biru en japonés) e insípido té verde para K. (Todo unos 1.200 ¥ o lo que es lo mismo 1.200 pesetas de las de antes porque el cambio puede traducirse así más o menos). El postre lo tomamos un poco más adelante: dos trozos de piña que compramos en un puesto por 100 ¥ cada uno.
Visitamos unas cuantas tiendas más, había cosas muy exclusivas a buen precio, yo estuve mirando unas camisas y Kasia no resistió la tentación de probarse algunos zapatos. En general Ameyoko nos resultó un lugar muy entrañable y en el que te sientes cómodo desde el principio, es tan popular y cercano como el mercadillo de tu pueblo o ciudad.
GINZA
Nuestra próxima parada era GINZA, un barrio exclusivo donde la gente con pasta va a comprarse los últimos modelitos y complementos. Es una zona distinta a las demás. se respira cierto glamour, las calles son amplias y están muy limpias y ordenadas, los edificios son altos y lujosos y está lleno de boutiques, centros comerciales, joyerías.
A mi personalmente lo que más me interesaba de este barrio era el Apple Store. Quería compararlo con el de la 5ª Avenida de Nueva York. Y nada que ver este contaba con cinco plantas donde se imparten seminarios y dan conferencias además de poder probar o comprar los últimos cacharros.
Kasia insistió en ir a visitar la Nissan Gallery que también se encuentra en esa zona. Yo no opuse resistencia. A los dos nos gustan bastante los coches; siempre estamos jugando a adivinar que modelo, que marca o de donde es la matrícula del coche que pasa.
Si alguna vez caéis por allí también podéis visitar el POKEMON CENTER, el SONY BUILDING o el LEGO STORE. Nosotros decidimos ir caminando hacia la lonja que presume de ser la más grande del mundo. Para llegar hasta allí pudimos ver los famosos restaurantes donde se sirve el mejor sushi de la ciudad aunque también el más caro. Cerca de la lonja que no dista mucho de estos restaurantes puedes comer el mismo pescado a mejor precio aunque los locales no son tan exclusivos.
La lonja fue un poco chasco porque a esas horas de la tarde no registraba ninguna actividad. Unos madrileños que nos encontramos más tarde nos sugirieron que la mejor hora para conocer la lonja en el momento de mayor apogeo era entre las 5.00 y las 8.00 de la mañana. El intercambio de miradas con K me hizo adivinar que no madrugaríamos tanto para ver atracar a los barcos llenos de pescado. A mi me gustan mucho estas cosas. disfruto como un enano en la lonja de Ribeira (donde yo veraneo) viendo llegar los barcos con las bodegas llenas y después la subasta tan emocionante.
Muy cerca de la lonja está el PARQUE HAMARIKYU. Un lugar muy tranquilo y rodeado de rascacielos y pegado a la bahía de Tokio. Se puede pasear por unos jardines preciosos entre árboles podados al estilo nipón. Nosotros lo disfrutamos poco porque a los 20 minutos de entrar salía un barco hacia ASAKUSA, el barrio tradicional mejor conservado de Tokio.
Abordo del ferry (700 ¥ cada uno) disparamos un millón de fotos, pudimos contemplar la parte de la lonja que da al mar y un montón de edificios modernos y otros de corte más clásico mientras íbamos a toda pastilla. Atrás, en el horizonte, pudimos vislumbrar la isla ODAIBA, uno de los platos fuertes que nos aguardaban al final del viaje.
Arribamos en el barrio de ASAKUSA. Atravesamos la puerta KAMINARI que a través de una calle peatonal repleta de tiendas de souvenirs conduce al espectacular templo de Asakusa. Descansando sentados en las escaleras de la puerta principal del templo nos sumergimos en un extraño estado de paz y relajación tal vez la animado por la cercana presencia de Buda.
El tradicional barrio de Asakusa se conserva en muy buen estado pues fue de los pocos que no resultaron castigados por los bombardeos durante la guerra.
Exhaustos por el cansancio nos retiramos a nuestro adorado barrio de Kamata no sin antes probar otra sugerencia gastronómica japonesa: El RAMEN, unos fideos preparados con diferentes caldos según la región de Japón donde se preparen. También probamos otra exquisitez llamada GYOZA, unas de empanadillas de carne (muy parecidas al pierogi polaco) de origen chino que se suelen acompañar del citado Ramen. Cerveza ASHAI para mi y agua con hielo para Kasia. Todo por menos de 2.000 Y. increíble verdad?. Después de todo lo de que Tokio es una ciudad cara es una leyenda urbana, por lo menos en lo que a comida se refiere.
A DORMIR!!!, Hasta mañanaaaaa!!! OYASUMI NASAI!! ≈